LUCHADORES

Familia Salazar

Ciudad de México

Padre: Tony Salazar 

Madre: Patricia López

Hijos: Magnus y Ulises Jr

LOS SALAZAR, UNA DINASTÍA DE LA LUCHA LIBRE MEXICANA

1ª Caída. La lucha libre en México.

El 21 de julio de 2018 el Gobierno de la Ciudad de México declaró a la lucha libre como un Patrimonio Cultural Intangible de la Ciudad de México, un gesto de reconocimiento y revaloración para ese deporte espectáculo que desde hace varias décadas en México, ha dejado esas delimitaciones para consolidarse también o mejor dicho, infiltrarse de manera substancial, como parte de la industria cultural.

En varias regiones del mundo y gracias a la antigua labor de distribución departe del Estado Mexicano como parte de su subvención al cine nacional durante la segunda mitad del Siglo XX, el cine de luchadores entre otros productos de esa cinematografía llegaron y fueron consumidos a gran parte del mundo, incluyendo por supuesto a Colombia y a Latinoamérica. Fueron y son aún miles los representantes de las generaciones que vieron y vivieron con intensidad el cine de luchadores protagonizado por los inmortales Santo, The Blue Demon, Huracán Ramírez, Cavernario Galindo, Wolf Rubinskis, Mil Máscaras, Tinieblas, Médico Asesino, entre otros, ya sea en las salas cinematográficas, cines itinerantes, en la televisión y ahora en Internet a través de distintas plataformas. También en la segunda mitad del Siglo XX, a través de las foto-historietas por ejemplo de Huracán Ramírez y de Santo el Enmascarado de Plata, esta última con impresión y distribución especial en Sudamérica desde Colombia (Editorial Icavi Ltda. de Bogotá, para Colombia, Venezuela, Ecuador y Bolivia), la lucha libre llegó también a miles de lectores junto con las expresiones más clásicas en la prensa deportiva especializada -y más aún-, también gozaba de espacios periódicos en la prensa de circulación nacional, todo eso y por supuesto la transmisión por televisión en distintas épocas y territorios del continente, a partir de la invención e industrialización de la TV (1950), de la lucha libre, el wrestling norteamericano y hasta el pororesu japonés, han sido los principales repositorios y virulentas fuentes que han retroalimentado al imaginario colectivo continental con el también llamado arte del pancracio.

En fin que desde su llegada, pretendida y lograda implantación como deporte profesional en México por parte del empresario Salvador Lutteroth González y sus socios, con la remodelación de la Arena Modelo, de box, convirtiéndola y reinaugurándola como Arena México el 21 de septiembre de 1933, cuando ofreció su primera velada de lucha con luchadores -salvo los preliminares-, provenientes del extranjero, inclusive el cabeza de cartel, el mexicano Yaqui Joe se había formado en EUA. Se han conmemorado 85 aniversarios en esa arena y empresa hoy denominada CMLL; en ese tiempo, a lo largo y ancho de ese este país y allende sus fronteras se han fundado, desarrollado y algunas veces hasta desaparecido otras exitosas arenas y empresas y por supuesto cientos de profesionales de la lucha libre, como se conoce a esta escuela de combate de estilo mexicano.

 

2a Caída. Las Dinastías

La Dinastía es una de las formas hereditarias en que los conocimientos, técnicas y adiestramientos de un arte, oficio o disciplina del espectáculo pasan de una generación a otra de ejecutantes, y por lo tanto también de espectadores, tienen sus orígenes antes de anidarse en los circos, en los espectáculos marginales de la plaza y de la feria, provenientes de la tradición europea que tuvieron un momento cumbre con la Commedia dell’Arte, por supuesto en México estas costumbres se hibridizaron con las de la tradición prehispánica como tan minuciosamente a estudiado Maya Ramos Smith en su libro Los artistas de la feria y de la calle: espectáculos marginales en la Nueva España (1519-1822), en la lucha libre se reencuentran estas expresiones al ser el luchador parte de los primeros artistas de la calle, y la dinastía una de las principales formas hereditarias de estas artes y oficios, entre ellas el ejercicio gladiatorio. Como ya contamos la lucha libre profesional en México llegó de fuera, sería hasta finales de los años treinta y principios de los cuarenta del Siglo XX, cuando los luchadores cien por ciento formados en México llegarían a estelarizar las carteleras de lucha ofrecidas en suelo propio.

Tal vez los primeros luchadores mexicanos que heredaron el oficio a sus hijos fueron el primer gran ídolo, el ex boxeador Firpo Segura y su hermano Bobby Segura padres de Carlos Segura y Canelo Segura respectivamente, de este último se ha escrito debutó en 1952. Tamba, el elefante volador quien se llamaba José Francisco Arreola Ramírez debutó en 1968 y fue hijo adoptivo del primer campeón mundial mexicano, el leonés Octavio Gaona, quien además fue hijo del legendario torero homónimo por lo que ubicamos que esta dinastía tiene sus orígenes dentro de la demarcación perteneciente al espectáculo marginal de la plaza. Las dinastías en la lucha libre mexicana son bastas, tenemos a los hermanos Guzmán a quienes perteneció El Santo y que debutaron entre 1933 y 1934, fundadores de la dinastía Guzmán que continúa actualmente con una tercera generación a igual que la de los Guerrero, fundada por Gori Guerrero quien debutó en 1937, su hijo Chavo guerrero apareció en los rings en 1972.

Los Mendoza mejor conocidos como la Dinastía Imperial de los Villanos fundada por Ray Mendoza, quien debutó en la Ciudad de Monterrey en  1954 es otra de las Dinastías importantes que va en la tercera generación, el debut de su hijo José de Jesús Díaz Mendoza, El Villano I, data del 10 de mayo de 1968 en Milpa Alta, Ciudad de México. Prolífica, internacional y preponderante para el desarrollo de la lucha libre femenil es la Dinastía Moreno León de Alfonso el Acorazado Moreno cuyas cuatro hijas, Alda, Cinthia, Rossy y Esther Moreno, son junto con su hijo El Oriental bastiones de la lucha libre mexicana en el extranjero, principalmente en Japón cuya historia esta enigmáticamente entrelazada con la existencia de esta dinastía fundadora de la Arena Azteca Budokan en Ciudad Nezahualcóyotl; en Monterrey también la Dinastía Garza ya va por la tercera generación. El afamado luchador Místico pertenece a una dinastía joven, la Dinastía Muñoz, hoy subiendo como al espuma, su padre es Arturo Muñoz La Bestia del Ring que debutó en 1994, sus hermanos Dragón Lee y el odiado-aclamado Rush, su tío es el experimentado Franco Colombo, en fin, estas son sólo algunas de las más antiguas y renombradas dinastías entre las que también tenemos a la Dinastía Salazar.

 

3ª. Caída La Dinastía Salazar de luchadores.

Antonio Salazar Gómez es internacionalmente conocido como Tony Salazar, debutó en la Plaza de Toros la Aurora de Ciudad Nezahualcoyotl en 1965 y es fundador de una Dinastía de gladiadores que como otras va en la segunda generación pero ya cuenta con una gran aportación a la escuela e imaginario de la lucha libre mexicana, la Dinastía Salazar compuesta además por sus hijos Ulises Jr. y Magnus, quienes siguieron los pasos de su padre sobre la lona del ring de una manera nata, todo mundo en el medio de la lucha sabe de la sapiencia del maestro Tony encargado además del gimnasio y de los entrenamientos principales en la Arena México desde hace ya varios lustros, ahí, Salazar ha tomado parte de la responsabilidad de formar además de a sus propios hijos, principalmente a las estrellas más destacadas de esa arena, sus alumnos más destacados han brillado en el ámbito internacional: su sobrino Carístico (Primer luchador que interpretó a Místico, Sin Cara y perteneciente además a otra dinastía: Karonte-Carístico) y Sarah Stock, Dark Angel, ambos con ligas laborales dado su momento con el gigante de la lucha mundial, WWE. En la Dinastía Salazar podríamos mencionar que también confluye parte de toda esa tradición, historia, y renovación, que he mencionado aquí acerca de la lucha libre mexicana, pues en lo fílmico Tony Salazar también participó en algunas películas clásicas de cine de luchadores:  Huracán Ramírez contra la Monjita Negra (Director: Joselito Rodríguez, México, 1973), Los Vampiros de Coyoacán (Director: Arturo Martínez, México, 1974)  y Santo y Mantequilla Nápoles en la Venganza de la Llorona (Director: Miguel M. Delgado, México, 1973). Los logros de sus hijos Magnus y Ulises Jr., su historia y desarrollo o no como profesionales de este deporte espectáculo está por comprobarse en los años venideros, no han comenzado mal y ya han pisado los escenarios más destacados del pancracio mexicano y en el caso de Magnus, cuadriláteros de otros países.

Las Dinastías de la lucha libre pueden analizarse a partir de lo expuesto hasta aquí en este texto desde la perspectiva de los estudios del espectáculo, pero hablando desde el punto de vista de la antropología, la dinastía de la lucha libre cumple con la paradoja lamarckiana cuando al luchar saca la casta como lo analiza la Doctora Patricia Celis Banegas: al pertenecer el individuo a un grupo de origen que lo redefine al punto de re significarlo, un dilema que antropólogos como George Balander insisten desde el siglo pasado, está en el seno de las lógicas humanas y por ende también forma parte de la práctica de la lucha libre en México.

Por Orlando Jiménez Ruiz.
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