ARTESANAS DE CHAQUIRA

Familia Chindoy Juagibioy

Sibundoy, Putumayo

Abuela: Concepción Juagibioy Juagibioy 

HIja: Dolores Juagibioy 

Hija: Carmen Chindoy Juagibioy 

Fiel a su tradición, la abuela Concepción Juagibioy toma las cuentas entre sus manos incansables y con un ademán de agradecimiento, le entrega a Dolores, su hija mayor una herencia que hace parte de la historia de los tiempos, la misma que ha sido contada con hilazas y pepitas de colores que han hecho parte de las pieles de hombres y mujeres.  Carmen es la menor de sus hijas, pero todas suman todos los años de camino por las sendas de la cultura de Sibundoy.  En una conversación desprevenida, mientras una de las hijas afilaba sus hilos, se supo que la matrona a temprana edad emprendió las rutas del tejido y que recorría los recovecos de la región para trocar  sus artesanías en la ciudad de Pasto y transmitir los significados, colores y simbologías propias del pueblo Kamëntsá.

Cuando pensamos en nuestro origen, es inevitable pensar en aquellos que nos anteceden, de algunos guardamos recuerdos de experiencias compartidas o, una imagen creada a partir de los recuerdos de terceros. En un viaje por mis recuerdos me ubico en Bëngbe Uaman luar, lugar sagrado, territorio del pueblo Kamëntsá, ubicado en el Valle de Sibundoy en el departamento del Putumayo, (suroccidente de Colombia). Este lugar ha sido el escenario constante de la persistencia de nuestros usos y costumbres, muchos de ellos anclados a prácticas espirituales, culturales y artísticas, los que dan cuenta de nuestra relación con el territorio. El Jajañ (chagra o espacio donde se cultivan alimentos y plantas medicinales), la práctica del tejido en lana o en chaquira, la música, la cestería y el tallado, constituyen parte fundamental del ser kamëntsá, porque a través de ellos nuestra lengua, saberes e historias, se fortalecen. El territorio es nuestra energía, nos brinda insumos y conocimiento para crear, es nuestro deber fortalecerlo y fortalecernos a través de nuestros ritos y celebraciones.

Como una de las productoras de campo en el proyecto Barroco Tropical: Herencias Generacionales me interesé por enlazar una historia sobre el tejido, como una práctica intergeneracional nuclear en la economía  Kamëntsá que preserva la transmisión de un oficio y saberes ancestrales. Fue así como visitamos tres familias en el Valle: las Artesanas de la Chaquira, los  músicos Kamëntsá y los ladrilleros artesanales. 

La familia Chindoy Juagibioy es numerosa, cinco generaciones atrás, insisten en el trabajo artesanal del tejido del Tsombiach (faja tejida en lana), el tejido en chaquira, y la cestería. La Mamita Concepción Juagibioy Juagibioy, es el pilar que fundamenta el quehacer de esta familia, me motiva observar como a sus 73 años continúa transmitiendo y compartiendo con alegría saberes invaluables con sus hijas/os y núcleo familiar. Mercedes Chindoy, una de las hijas del clan, cuenta cómo su madre “desde muy niña demostró su inquietud por esta labor, en compañía de la hermana mayor y a la edad de 12 años ya viajaba a la ciudad de Pasto a intercambiar los artículos que producía. Siempre ha sido emprendedora y con ello ha logrado, abrir el camino y sacar adelante a sus hijos. A través de historias nos transmite los significados, colores y simbología propias del pueblo Kamëntsá.

Lograr el encuentro, dialogar, compartir la imagen creada en esta serie fotográfica con la familia Chindoy Juagibioy ha sido una experiencia única. La conexión que mantiene unida la familia desde sus múltiples oficios: tejido, música, o el trabajo colectivo en la chagra se siente comprometida con su territorio día a día. Hoy, mantienen la iniciativa junto con la Asociación ASOMI -Asociación de mujeres Indígenas-, de implementar prácticas que ayuden a recuperar y cuidar plantas nativas, el cuidado del agua, la lucha por la disminución en el consumo de bolsas plásticas a través del uso de las jigras que ellos tejen, así como, el fortalecimiento de las tradiciones con los niños y niñas de nuestra comunidad a través de múltiples actividades colectivas.

Mi participación en este proyecto, me permitió acercarme mucho más a las costumbres y tradiciones de uno de mis pueblos de origen. Escuchar, observar la mirada de la Mamá Concepción, me incita a pensar en la importancia de la familia, la riqueza y diversidad presente a lo largo y ancho de nuestras regiones, además de, conocer las historias de esos gestores incansables, familias que desde el ainanokan (desde el corazón) construyen la memoria histórica viva de nuestro pueblo. El mundo kamëntsá está lleno de metáforas e historias, kamuëntsá Yëntsá Kamëntsá Biya traduce Hombres de aquí mismo con pensamiento y lengua propia. 

Tirsa Chindoy  -Artista Visual-

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